miércoles, junio 13, 2018

Subasta Electrónica de AENA: a por la estrategia de win-win

A raíz de un artículo titulado Aena gana la mano a las ingenierías: la Justicia respalda sus subastas 'a la baja' donde se hace mención a Tecniberia que preside el antiguo presidente de AENA Juan Lema Devesa y la Asociación Española de Dirección Integrada de Proyecto nos llega una interesante reflexión que pasamos a publicar, dice así: 

El problema de las subastas electrónicas, o cualquier tipo de subasta, no es tanto de legalidad como de gestión, pues cuando no se tiene en cuenta si la oferta es temeraria, la baja, en la mayoría de los casos, lleva aparejado la perdida de calidad. 

Si a eso se le suma la perdida del control facultativo de la obra o el servicio, por haberse externalizado las asistencias técnicas (contratadas por el mismo procedimiento) tanto para la elaboración del proyecto como para el control de la ejecución y éstas, a su vez, contratan al personal técnico en precario, en la mayoría de los casos contratando falsos autónomos que atienden a varios proyectos y obras, lo que hace que el beneficio de las ingenierías se busque en el trapicheo con las contratas de las obras y servicios, ello, indefectiblemente lleva a la perdida de calidad y a un aumento de los costes de todo tipo en el medio/largo plazo, pues la perdida de calidad obliga a incrementar los mantenimientos por reposición, con las siguientes perturbaciones operativas y en los servicios a conflictos con pérdidas funcionales y de imagen. Que es lo que viene a proteger la normativa de contratación pública.

En cualquier caso, los que han montado el tinglado de este tipo de contratación - que se presta a los amaños para adjudicar las obras mediante el mecanismo del número de vueltas de la subasta/modificaciones sin modificados técnico, que, a precio cerrado, incrementan la perdida de calidad - han cantado victoria muy temprano, pues se trata de una resolución del TACRC, que es una primera instancia que suele resolver a favor de la Administración ya veremos las siguientes instancias. El recorrido es muy largo.

En cualquier caso, vaya usted a saber que es lo que han planteado en su recurso los de Tecniberia y Aedip, que son más ambicioso que inteligentes, al menos los que están al frente del cotarro, pero casi que con toda seguridad, habrá sido sus intereses inmediatos y desnudos, amparados en la mera literalidad de la norma, sin detenerse en los aspectos que comentaba al principio, que son los que protege la norma, pero esa tampoco les interesa aventarlo a estos señoritos, pues en última instancia tendrían que adaptarse al juego de las contrataciones actuales, y a ganar dinero por el lado de la merma de calidad, entrando en el menudeo de las contrataciones en el que están las empresas más pequeñas, con menos costes de estructuras y capital social, lo que les permite eludir el riesgo de los vicios ocultos. 

En fin, les pierde la ambición y la búsqueda de los beneficios inmediatos y es que, los que están al frente de dichas asociaciones, no ven más allá de su nariz y son incapaces de plantear una estrategia win-win, provechosa para todas las partes, lo que nunca han sabido hacer ni a un lado ni otro de la "puerta giratoria"

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